5 dí­as en Nueva York Estados Unidos

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Día 1  – Manhattan (bueno, al menos parte)

Manhattan consta de numerosos barrios, cada uno de ellos con dos características. Lo que comparten es un cierto carácter que distingue a Manhattan del resto de distritos de la ciudad. Por lo tanto, en cuanto dejes tu equipaje en la habitación, tómate unos instantes para darte cuenta de que estás en el mismo centro de Nueva York y empieza a caminar.
En el distrito financiero, en la parte baja de la isla, es donde puedes coger los ferris para el resto de distritos de la ciudad: Staten Island, Brooklyn y la Estatua de la Libertad, pero volveremos a ellos. Tristemente, el lugar en el que antiguamente se elevaba el World Trade Center es ahora la Zona cero, el agujero abierto en el suelo desde que cayeron las torres el 11 de septiembre. Al igual que las torres gemelas eran una de las principales atracciones de la ciudad, también lo es ahora la zona cero, aunque visitar ahora el sitio es una experiencia más sombría que de júbilo.
Cuando estés en el extremo sur de la Isla de Manhattan, puedes dirigirte al Puente de Brooklyn. Cruzarlo a pie no debe llevarte más de veinte minutos y desde le otro lado quizás sea el mejor sitio para ver los edificios de “La Gran Manzana” recortados contra el horizonte. Una vez que estés al otro lado, tienes la oportunidad de explorar las partes más próximas de Brooklyn, como Brooklyn Heights y el centro de Brooklyn, antes de volver por el puente.
La oferta gastronómica de Nueva York es increíblemente amplia, especialmente en Lower Manhattan. Si quieres ir a un McDonalds’s o a alguna otra cadena de comida rápida, están por toda la ciudad. Puedes comprar un perrito caliente en un puesto. O puedes querer hacer un breve viaje a Chinatown o a Little Italy, ambas zonas con una excelente selección de restaurantes en los que se sirven las delicias culinarias propias de sus países.
Cada barrio de Manhattan cuenta con incontables sitios para ir a bailar/beber toda la noche y cada uno ofrece una cosa distinta, por lo que no tengas miedo de explorar. En tu primera noche, prueba a visitar uno de los bares grunge/rock del East Village.
 

Día 2  – Navegar por el Hudson

El río Hudson atraviesa Nueva York y, aunque el ritmo de la ciudad es tan ajetreado (probablemente la ciudad más concurrida del mundi), un recorrido por el río es una forma fantástica de pasar el día fuera y ver algunos de los tesoros escondidos de la ciudad.
Tan solo un par de horas en ferri por el Hudson y empezarás a disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece todo el río. La finca de los Rockefeller alberga un imponente castillo y es propiedad de la familia más rica del país. Puedes encontrarla subiendo el Hudson, así como varias playas, viejas granjas y parques. Algunas travesías requieren un par de horas para completarlas, mientras que otras requieren la mayor parte del día. Con tanto tiempo para dedicar a la “Capital del mundo”, estas travesías representan una escapada perfecta.
Después de un día en el Hudson, un buen lugar para ir es el Greenwich Village. Es una zona de la ciudad ideal para socializarse, especialmente si disfrutas de música en vivo. También hay montones de estudiantes en la zona, ya que es donde está la Universidad de Nueva York. Esto significa que también hay muchos restaurantes que están muy bien de precio.
 

Día 3  – Central Park

Aunque te sorprenda, resulta muy atractivo caminar por Manhattan mientras los taxis entran y salen de sus carriles y la gente camina hacia ti hasta casi chocarse contigo. Después de todo, eso es Nueva York. Sin embargo, algo aún más atractivo es que justo en el centro de la isla hay un parque al que retirarse cuando lo que buscas es un entorno más apacible.
Central Park es el lugar perfecto en el que perderse. Con una superficie de más de 341 hectáreas, el parte se divide en dos secciones y está lleno de diversas atracciones. No es ningún reto pasar medio día en el parque.
El Great Lawn es una inmensa pradera de césped en la que se celebran numerosos eventos durante los meses de verano. Si cuando vayas no hay nada, justo al otro lado de la 86 Transverse está el Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir (lago dedicado a Jacqueline Kennedy Onassis). Antiguamente conocido como lago Reservoir, se le cambió el nombre en recuerdo de la viuda de JFK, que solía pasear a menudo por el sendero.
Una de las partes más bonitas del parque (desde el punto de vista visual y de recreativo) es The Ramble (La Rambla). Extremadamente empinado, es la mejor parte del parque para disfrutar de su vida salvaje. En otros partes del “pulmón de Nueva York”, no olvides North Central Park, en Harlem, donde encontrarás el Harlem Meer (Mar de Harlem) y el North Meadow (Pradera del norte). Abajo, en el extremo sur del parque, está el tiovivo y la famosa pista invernal de patinaje sobre hielo Wollman Rink. Si quieres una forma mejor de conocer la cuidad, alquila una bici dentro del parque o contrata una excursión en bici.
Si te levantas lo bastante temprano por la mañana, puede que hayas terminado de explorar las partes más destacadas del parque por la tarde. Si o has hecho, aprovecha el resto de la tarde para apuntarte a un Manhattan TV Tour (tour en el que se visitan los lugares más famosos de las series de televisión de Nueva York). Visitarás el apartamento de Friends, los famosos escalones delante de la casa de los Cosby y la cafetería de Seinfeld.
Nueva York famosa por sus equipos deportivos. Uno de los más equipos de béisbol más famosos del mundo son los New York Yankees (aunque solo fuera porque su logotipo se puede ver en la mitad de las gorras de béisbol del mundo), mientras que los New York Nicks son igual de famosos por lo que al baloncesto respecta. Y, por supuesto, los Giants son el equipo de fútbol americano más conocido de Norteamérica. No importa en qué época del año visites la Gran Manzana, siempre puedes ir a ver a uno de sus equipos jugar, ya que la temporada de baloncesto transcurre entre los meses de octubre y junio, la de béisbol entre febrero y octubre y la de fútbol americano entre agosto y diciembre. Por la noche se juegan muchos partidos, por lo que es una buena opción para una noche.
 

Día 4  – Conviértete ene l típico turista

En algún momento de tu estancia tienes que ver los puntos de interés más famosos de la ciudad. Si tomas Times Square como punto de partida, intenta que también sea el de llegada, porque tienes que verlo cuando caiga la noche.
Desde Times Square camina hacia Broadway y ve hacia el sur (desde Times Square debería ser hacia la derecha). Eso sí, no tengas prisa, porque Nueva York es una de las pocas ciudades del mundo en las que las calles, la gente y la atmósfera del aire son una atracción tan grande como sus edificios más famosos. Así que disfruta mientras deambulas entre los viandantes por la acera. Cuando llegues a Broadway verás el Empire State Building elevándose hacia el cielo. La forma más sencilla de llegar al famoso rascacielos es seguir caminando hasta que dejes de ver la parte superior. De este modo, sabrás que no estás lejos.
Después de un viaje a lo más alto del edificio debes caminar de vuelva hasta Broadway y seguir hacia el sur. Tu próximo destino es el ferri a la Estatua de la Libertad. El ferri para visitarla sale del extremo más al sur de Manhattan, en Battery Park. Llegados a este punto, si sientes que el estómago reclama tu atención, haz una parada en Little Italy o en Chinatown y toma un bocado rápido antes de seguir tu camino y embarcar en el ferry.
Durante tu estancia en Nueva York, es buena idea pasar el menos una noche relacionándote fuera de Manhattan y probar a ir a alguno de los otros distritos de la ciudad. Probablemente, el más famoso en el mundo sea Brooklyn y allí se organizan excursiones que te llevarán a los mejores bares de la zona y de vuelta al Lower East Side de Manhattan.
 

Día 5  – Tiempo para ser un devorador de cultura

Si esta es tu primera visita a Nueva York, será difícil sacarte de sus calles con todo lo que hay para ver y hacer fuera. Eso sí, también hay una buena dosis de cultura en Nueva York y especialmente algunos museos sobresalientes.
El Upper East Side de Manhattan es una parte de la ciudad conocida como “Museum Mile” (Milla de los museos), por encima de la 57, todo recto hasta la quinta avenida. El más conocido de todos los museos de la ciudad es el Metropolitan Museum of Modern Art (Museo Metropolitano de Arte Moderno, también conocido como “el Met”). Con una superficie colosal de más de 13.000 metros cuadrados (en otras palabras ENORME), hay todo tipo de exposiciones, desde cromos de béisbol a arte islámico. También hay piezas clásicas de maestros europeos como Rembrandt y Vermeer.
Aunque es muy sencillo pasar todo un día en el Met (casi tanto como perderse en él) si decides marcharte después de medio día, también en la quinta avenida están la National Academy of Design (Academia Nacional de Diseño), el International Center of Photography (Centro Internacional de Fotografía) y el Museum of the City of New York (Museo de la ciudad de Nueva York).
Recorrer los distintos museos de la ciudad te llevará casi todo el día, por lo que, después de tanta cultura (incluso después de tomarte un sándwich en algún sitio durante el día), pasear te abrirá el apetito. En los alrededores del barrio de Upper East Side hay una buena selección de restaurantes, casi como en cualquier parte de Manhattan. Esta parte de la ciudad está pegando a los museos.
Otra cosa que no puedes dejar de hacer antes de abandonar la Gran Manzana es ver los edificios de Manhattan recortados contra el horizonte por la noche. Siempre hay algo más especial en ver esta imagen iluminada y esta en particular es una de las mejores. Te dejará una sonrisa dibujada en la cara pensándolo mientras disfrutas de unas buenas cervezas frías.
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