Los 10 errores más comunes en un viaje
Tenemos dos noticias, y como casi siempre en estos casos, una es buena y la otra es mala. Comenzamos por la mala: si estás planificando un viaje, que sepas que siempre hay probabilidades de cometer pequeños y grandes errores que pueden arruinarlo. Pero no te preocupes que aquí viene la buena: te vamos a contar cuales son los principales para que puedas evitarlos… ¡luego no digas que no te avisamos!
Querer verlo todo
¿Oíste el dicho ‘quien mucho abarca poco aprieta’? ¡Qué verdad más grande! Muchas veces planificamos un viaje con las ansias de verlo todo pero no tenemos en cuenta algo muy importante… el tiempo! Corremos el riesgo de pasar horas y horas entre buses, trenes y aeropuertos sin disfrutar verdaderamente del destino.
Creer que la guía es la Biblia

No, no lo es: cada guía, cada blog y cada artículo (sí, este también) está escrito por una persona que, como tal, puede cometer errores. Está bien atender a lo que dicen los demás y buscar información sobre el destino, pero si tienes la intuición de que deberías visitar un lugar, aunque no esté en ninguna guía, hazlo: los tesoros están allí para ser descubiertos y si nadie va en su búsqueda quedarán olvidados. Uy que sabía, ¡me estoy haciendo mayor!
Elegir la compañía equivocada
Elegir el mejor compañero de viaje es una de las tareas más delicadas: pasareis muchas horas juntos y tendréis que tomar muchas decisiones, desde las más básicas (qué comer o en dónde dormir) hasta las más importantes (qué ciudades visitar, qué tipo de viaje hacer…). Lo más importante es la confianza, el respeto y si es posible tener gustos parecidos. ¡Elegir la compañía equivocada puede estropear el viaje más prometedor! Y si no encuentras tu media naranja, que sepas que viajar solo es muy enriquecedor, así que no tengas miedo.
Fijarte solo en los monumentos

El verdadero atractivo de un lugar no son sus monumentos ni sus edificios ni sus museos, ¡son las personas! Acércate a ellas, conecta con los locales, interactúa, haz preguntas, háblale de tu país, pregúntales por el suyo. Quien no se implica en la cultura de un país no viaja… simplemente se mueve.
No planificar
Llegar a un país sin haber planificado nada puede ser una gran aventura, pero también puede transformarse en un colosal error: tras años de viaje tenemos claro que hace falta algo de organización: conoce el tipo de cambio antes de llegar para evitar altas comisiones, busca cuales son los mejores barrios para poder encontrar un alojamiento conveniente, interésate por la historia del destino para poder entender su presente…
Planificar demasiado
Aunque tampoco hay que pasarse con la organización: dejar algo de improvisación es fundamental, las mejores cosas, a menudo, son las que ni remotamente habíamos podido pensar. Llegar a la estación, ver que tu bus se ha marchado y montarte en otro que nada tiene que ver con tu destino… ¡puede ser de lo mejor del viaje!
Viajar sin seguro
Viajar implica responsabilidades (¡es un poco como ser Spider Man!) tanto con los demás como con nosotros mismos. Prevenir es mejor que curar y aunque a nadie le gusta destinar parte del presupuesto en algo tan abstracto como un seguro de viaje, en caso de necesidad será el dinero mejor gastado. Además si tu madre descubre que viajas sin seguro te va a canear… y allí no hay seguro que valga.
Los «por si acaso» del equipaje
Hay que tener claro que nos vamos de viaje, ¡no a la pasarela de la Milán Fashion Week! Está claro que queremos lucir guapos en las fotos pero hay que preguntarse si realmente necesitamos todo lo que hemos metido en la maleta. El truco está en elegir ropa que pueda combinarse fácil y en recordar que tendrás que cargar con cada Kilo del equipaje… cuanto más ligero más feliz.
No adaptarse a la cultura local

Cuando salimos de nuestra zona de confort nos encontramos con personas y lugares muy diferentes a los que estamos acostumbrados. Es fácil juzgar algo desconocido, ya sea por miedo, por ignorancia o simplemente porque queremos seguir haciendo lo que haríamos en casa, pero deberíamos recordar que no existe lugar extranjero, los únicos extranjeros somos nosotros y como tales debemos adaptarnos a la cultura que nos está acogiendo (y sí, ¡eso incluye a la comida!).
No viajar porque nadie quiere ir contigo

¿Quieres viajar pero no encuentras nadie que te acompañe? ¡Viaja solo! Cada vez hay más viajeros solitarios, y voy a contarte un secreto: no conozco a nadie que se haya arrepentido de dar el paso ni que se haya quedado solo de verdad 😉
Este blog post ha sido escrito por Mochileando por el Mundo .
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«Viajes, gastronomía y arte son las grandes pasiones de Rober y Lety, una pareja que se ha sentido minúscula contemplando el amanecer en Birmania, ha viajado en un bus con una cabra en el techo en Filipinas, se ha bañado bajo la vía láctea en Nueva Zelanda y… mejor descubre más aventuras en su blog: www.mochileandoporelmundo.com. Su lema: si muchos sueñan lo mismo que tú, ¡sueña más fuerte!»