Qué hacer en los Parques Nacionales de Banff y Jasper en Canadá
Canadá cumple 150 años este 2017 y la celebración se ha convertido en la oportunidad perfecta para que se muestre al mundo y atraiga a la mayor cantidad de viajeros posibles. El país norteamericano abre sus puertas a los turistas con una iniciativa muy especial: todos los Parques Nacionales de Canadá son gratuitos durante este año y eso se verá reflejado también en las actividades que se organizarán a lo largo de este inmenso país. Pero si algo caracteriza a Canadá posiblemente sean sus espacios naturales, sus montañas, lagos, ríos y valles.
Entre los Parques Nacionales de Canadá más visitados año tras año son Banff y Jasper. Las imponentes figuras de las Rocosas, su oferta de alojamientos y la facilidad para acceder a la mayor parte de sus atractivos lo convierten en un foco para viajeros de toda índole. ¡Si te planteas visitar Canadá en un año tan especial como este 2017 tienes que apuntarte algunos lugares claves alrededor de estas dos ciudades!

📷 @mrumarilyne
Visita el pueblo de Banff y sus alrededores

Pueblo de Banff 📷 @persiawanderlust
Los Parques Nacionales de Canadá nacieron en Banff. Literalmente. A las afueras del pueblo, apenas a una media hora caminando, se encuentra el enclave histórico del Cave and Basin. A finales del siglo XVIII fue descubierta una fuente de aguas termales sagrada para los nativos que dio lugar a la primera figura de protección natural de Canadá. Poco a poco los visitantes fueron llegando a este idílico enclave entre montañas y bosques hasta dar lugar a un centro de reunión para las élites canadienses. Hoy día Banff es un pequeño pueblo con encanto, situado en un entorno natural privilegiado y no limitado únicamente a los más pudiente, ya que ofrece alojamientos más económicos.
Desde el pueblo de Banff se puede realizar una excursión al lago Minnewanka, a unos quince minutos en coche. Paseos en kayak o en canoa, un baño en sus (frías) aguas o una hoguera en las noches de verano contando millones de estrellas. Escapada habitual para muchos viajeros que deciden tomar un día de descanso en sus vacaciones por Canadá.
Disfruta del color de los lagos Peyto, Moraine y Louise

Lago Peyto 📷 @_roxywanders
Ambos Parques están salpicados por cientos de lagos, todos ellos encajados en valles de imponentes montañas. Pero tres de ellos destacan por encima del resto y se pueden visitar en una única excursión. A unos 45 minutos en coche de Banff se encuentra el Lago Louise, con una de las postales más reconocibles de las Rocosas Canadienses. Muy cerca de este se encuentra el lago Moraine, rodeado de diez picos y con una fácil ruta que bordea una de sus orillas. Por último el lago Peyto, observable desde un mirador en altitud y bañado por las aguas glaciares.
La mejor época para verlos es tras el deshielo, una vez sus aguas se han descongelado y son drenadas por los ríos glaciares. La composición de sus aguas y la luz del sol les otorga un color único y espectacular que hará las delicias de tu cámara de fotos.

Lago Louise 📷 @matthewcourvilletaxidermy
Pasea por el Cañón Johnston
Otra excursión asequible si te encuentras alojado cerca de Banff. Una ruta sencilla te llevará hasta dos cascadas (la primera a 20 minutos; la segunda a 45) donde apreciar el caudal de agua que cae desde las cumbres a través de una pasarela. El cañón donde se encuentra ubicado es visitable todo el año y, pese a la dificultad meteorológica, visitarla en invierno es una buena opción. El agua que cae de las cascadas se congela, dejando una manta de hielo colgando. El duro invierno canadiense también tiene sus ventajas.
Pero si estás en forma aventúrate a seguir tu camino más allá de la segunda cascada hasta las Ink Pots, cinco pozas de aguas turquesas a la que se llega a través de un espeso bosque donde poder darse un baño en verano.
Visita el Parque Nacional de Yoho

Lago Emerald 📷 @4bez
Empequeñecido por sus dos grandes vecinos, al otro lado de la frontera con la Columbia Británica se encuentra el Parque Nacional de Yoho. Ideal para ver en un día, este parque, dominado por cinco cimas de más de 3.000 metros y el río Kicking Horse, encierra el que posiblemente sea el lago más fotogénico de las Rocosas. El Emerald Lake (lago esmeralda) hace honor a su nombre y muestra sus aguas en una brillante tonalidad verdosa. Rodeado de millones de pinos, merece la pena aislarse unos cientos de metros caminando para apreciar la tranquilidad de sus aguas.
También es importante tomar la carretera que lleva hasta las Takakkaw Falls, un salto de agua de más de 300 metros, sólo visitable los meses de verano. En el camino de subida visita la unión entre los ríos Yoho y Kicking Horse, especialmente durante el deshielo, para apreciar el violento choque de ambas aguas.
Uno de los mejores lugares para practicar deportes de invierno
Si te gusta el esquí, el snowboard o simplemente disfrutar de la nieve, los Parques Nacionales de Jasper y Banff ofrecen una variedad amplísima de estaciones de esquí y lugares donde poder realizar esquí de travesía. Y si tu presupuesto no puede permitirse hacerlo en estas reconocidas instalaciones, tienes las opción de hacerlo por tu cuenta. Algunas rutas de senderismo te permiten llegar en primavera a puntos desde donde poder lanzarte a esquiar fuera de pista, una actividad que realizan muchos canadienses. Muy cerca de aquí se celebraron los Juegos Olímpicos de Calgary, en 1988, lo cual ya habla del nivel de sus instalaciones.
Conduce la Icefield Parkway

Icefield Parkway
Pocas carreteras del mundo son más espectaculares que la Icefield Parkway, la que une las ciudades de Banff y Jasper. Conducirás rodeado de enormes montañas y bosques infinitos, podrás parar a descansar a la orilla de un lago glaciar, disfrutarás de la nieve en las laderas o del brillo del sol reflejado en las inmensas paredes de piedra. El trayecto, de unos 350 kilómetros, se puede realizar en un día y cambiar tu base a Jasper, un pueblo más tranquilo que Banff, con todos los servicios básicos y también con oferta de hostels más económicos. Querrás parar en cualquier punto para realizar una fotografía, pero no te prives, todo está pensado para que puedas echar el coche a un lado y enfocar tu objetivo.
Date un baño en las aguas termales
Como comentamos anteriormente, el punto de partida del Parque Nacional de Banff tuvo su origen en una fuente de aguas termales, así que podrás encontrar numerosas termas donde pasar una tarde relajada. Existen numerosas instalaciones que ofrecen piscinas de aguas surgidas del subsuelo a temperaturas que superan los 30º y por precios bastante accesibles (algunos cuestan unos 7€ por un día completo). Y sí, te puedes bañar también en pleno inverno bajo la nieve. ¿No merece la pena?
Camina por un glaciar

Glaciar de Athabasca
Y sin necesidad de realizar una ruta de senderismo de varias horas o incluso días. Aparca tu vehículo en el Columbia Icefield, un edificio que hace las veces de Centro de Información, Centro Turístico y restaurante, justo en el límite entre los Parques de Banff y Jasper. Ahí podrás contratar uno de los tours que te llevarán hasta el cercano glaciar de Athabasca y caminar por el hielo. El glaciar está apenas a unos cientos de metros del aparcamiento, por lo que puedes realizar una pequeña caminata gratuita hasta casi tocar su hielo. Si no, simplemente siéntate a descansar en la terraza del Columbia Icefield y disfruta de las vistas.

Columbia Icefield
Acércate al lago Maligne y visita su cañón

Lago Maligne 📷 @thegirlwhohikesinpearls
A las afueras de Jasper existen numerosas actividades para dedicar unos días a esta zona norte del Parque Nacional. Las cataratas Athabasca o las Sunwapta merecen una visita, unos rápidos de agua de acceso muy sencillo para todo el mundo. Pero sobre todo no hay que perderse el lago Maligne y su vecino, el Medicine. En un entorno mucho más salvajes que los visitables cerca de Banff, el lago Maligne es posiblemente la postal más representativa de Jasper. Sus aguas reflectan las montañas colindantes y el camino hasta el lago atraviesa una carretera rodeada de un tupido bosque. A mitad de camino, el lago Medicine encierra un misterio. Los nativos lo consideraban sagrado, ya que en otoño su abundante caudal desaparece bajo la tierra para aparecer de forma aleatoria en el cauce del río.

Cataratas de Athabasca
Muy cerca del pueblo de Jasper encontramos el cañón Maligne. Una sencilla ruta de cerca de dos horas hasta el último de sus seis puentes nos coloca hasta 50 metros por encima del cauce del río, en un cañón de unos 10 metros de anchura en su punto más estrecho. En invierno sus aguas se congelan y es posible realizar tours en los que poder andar por el hielo y tener una vista impresionante de sus altas paredes.
Realiza alguno de los trekkings más reconocibles
Si eres de los que disfruta adentrándote en plena naturaleza y no te importante andar durante horas o incluso días, la mayoría de los Parques Nacionales Canadá son geniales, pero Banff y Jasper ofrecen a sus visitantes una serie de trekkings que te llevarán hasta valles inaccesibles para el resto. Y no te preocupes por tener que volver a tu hostel a la hora de la cena. Hay zonas de acampada libre en mitad de valles o al pie de los lagos con sólo el cielo estrellado sobre tu cabeza y quizás, con suerte, las auroras boreales te sorprendan en mitad de la noche.

Lago Medicine
Y trata de ver la fauna local
Habíamos dejado para el final un punto importante. Los Parques Nacional de Banff y Jasper están repletos de especies animales impresionantes. No dudes en parar tu coche al cruzarte con un rebaño de cabras montesas, observa a los legendarios bisontes y presta atención a no cruzarte con un oso negro o un grizzli cuando realices alguna ruta de senderismo. Toma las medidas de precaución adecuadas y disfruta y respeta a los verdaderos locales. En cualquier carretera te podrás cruzar con un caribú, un uapití o unos simpáticos alces, mira al cielo para distinguir a un águila calva o prepárate a tener que aguantar los graznidos de los cuervos. Nunca los alimentes y no invadas su espacio y tu experiencia con la vida salvaje canadiense será inolvidable. 🇨🇦
Sobre el autor
Alejandro Díaz es un periodista y viajero algecireño. Escribe sus viajes en su blog Mochileo Low Cost, donde junto a Ana Lorenzo cuentan sus experiencias personales y aconsejan a los lectores sobre destinos de los cinco continentes. Desde 2015 está viajando alrededor del mundo tras disfrutar del visado Working Holiday en Nueva Zelanda y posteriormente en Canadá.
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