15 GIFs que demuestran que has dejado de ser un turista y te has convertido en alguien local
Al viajar a veces ves lugares que te enamoran a primera vista. Sientes la necesidad de volver a ellos una y otra vez o de (si las circunstancias lo permiten) quedarte allí durante algún tiempo. Tanto, que a veces sin darte cuenta empiezas a cruzar esa línea invisible entre el que es todavía un turista y el que ya se ha integrado en su nueva ciudad o país. Pero, ¿cómo puedes saber si ya la has cruzado?
1. Ya entiendes el idioma lo suficientemente bien como para saber lo que está pasando a tu alrededor.

Esto puede que te lleve algún tiempo. Yo llevo dos años viviendo en Amsterdam y cuando llegué, mi primera clase de holandés fue un tanto peculiar. Mi profesor empezó a enseñarnos todo un abanico de tacos y palabras mal sonantes que (eso sí) han sido muy útiles para saber si una persona se estaba metiendo con otra o estaba siendo maleducada. ¡Entre otras cosas porque no paraba de escucharlas por todas partes!
2. Puedes contarle a alguien de allí algo que no sabía de su propia ciudad.

Y seguro que después de eso, te mirará con sorpresa y te preguntará “¿cómo sabes eso?”. A mi ya me ha pasado varias veces y te hace sentir genial.
3. Sin darte cuenta vas a locales a los que solo va la gente de allí.

Hasta el punto de que el camarero de este o aquel bar ya sabe lo que vas a pedir antes de que puedas decirle nada.
4. Has hecho al menos dos amigos de tu nueva ciudad.

Al principio podemos tardar un poco en conseguirlos ya que la mayoría de la gente de allí tiene su círculo cerrado de amistades que se ha ido forjando a lo largo de los años. Romper esa barrera no es tarea fácil (lo digo por experiencia).
5. Te has comprado una tarjeta de transporte para pasar desapercibido.

Esta fue una de las primeras cosas que hice al llegar para evitar que la gente me viera perdida en el tranvía, se me acercara y me hablara en inglés. Yo quería practicar mi holandés.
6. Intentas evitar a toda costa hablar en tu lengua nativa.

No quieres llamar la atención, o al menos no la de alguien que quiera aprovecharse de ti. Por eso desde que llegué lo tuve clarísimo: sólo hablaría holandés excepto cuando estuviera con gente conocida. En los restaurantes, por ejemplo, intentaba salir del paso como podía chapurreando un poco de holandés y ¡que sea lo que Dios quiera! Incluso cuando me contestaban en inglés, yo seguía intentándolo en holandés.
7. Te has deshecho por completo de tu guía turística.

Sabes exactamente hacia dónde vas y cómo llegar.
8. Te encantan los productos típicos de tu nueva tierra, y los pides en cuanto tienes la oportunidad.

A mi personalmente me encantan los oliebollen en invierno y los bitterballen como aperitivo si estoy en un bar.
9. Sabes moverte sin necesidad de un mapa.

Ahora ya soy capaz de encontrar un sitio en el centro de la ciudad sin echar un vistazo al mapa. O al menos la mayoría de las veces. Reconozco que la orientación no es mi fuerte y que al principio me sentía totalmente perdida, por lo que superar esta fase para mí fue todo un logro.
10. Conoces algunas tradiciones y celebraciones curiosas que forman parte de la cultura de tu nuevo país…

Y has participado en todas ellas. En Holanda, una de la más peculiares es la llegada de Sinterklaas (el Papá Nöel de allí) acompañado por su paje Zwarte Piet.
11. Has estado en la mayoría de lugares turísticos de la ciudad

y les puedes contar a otros turistas cuáles valen la pena y cuáles no.
12. Odias cuando la gente anda por ahí con sombreros o jerseys horteras comprados en alguna tienda de souvenirs,

y prefieres estar muerto a que te pillen llevando tu sombrero con borla de Amsterdam. Sí, es calentito y acogedor, pero no, no me lo voy a poner.
13. Dejas de calcular mentalmente cuánto te cuestan las cosas en tu divisa de origen.

En mi caso, ahora ya no me preocupa cuál es el precio en libras de algo, simplemente ya sé cuánto cuestan las cosas y acepto su precio en euros. Los cálculos mentales los he dejado en el pasado, aunque lo suyo me costó.
14. Has empezado a utilizar aplicaciones de móvil y páginas web orientadas a la gente de allí

para encontrar los mejores lugares a los que ir, en vez de las típicas webs para turistas. Entre los primeros puestos de mi lista está Iens. ¡Me encanta encontrar un buen restaurante!
15. Habías decidido que ibas a alquilar un apartamento para quedarte a vivir una temporada,

y al final te quedaste mucho más de lo que previamente habías planeado.
Ashley Howe es una redactora freelance que actualmente escribe en el Amsterdam Blog. Entre sus hobbies favoritos está perderse por las calles de Ámsterdam, salir a comer y ser una auténtica cocinillas. Aunque creció en Gran Bretaña, Ashley estuvo viajando durante cinco meses hasta que aterrizó en Ámsterdam, donde asegura haberse encontrado a sí misma.
¿Tú que opinas? ¿Ya te has integrado completamente en tu nueva ciudad? ¿Se te ocurre algún síntoma más a tener en cuenta? Dínoslo en la sección de comentarios o en nuestra página de Facebook.
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