12 razones para hacer un voluntariado en otro país
¿Por qué viajamos? ¿Para ver lugares que nos dejen con la boca abierta? ¿Para conocer a todo tipo de personas fascinantes? ¿Para volver y compartir historias con nuestros colegas? ¿O porque queremos dejar nuestra huella en el mundo, marcar la diferencia y dar algo a cambio a nuestra gran Madre Naturaleza? 🙏🌳 Para mí es una combinación de todo lo anterior, y por eso precisamente hacer un voluntariado se ha convertido en mi solución perfecta. Cuando salgo a hacer un voluntariado, mi intención es dejar una huella socialmente responsable que no solo me beneficie a mí, sino también a los que me rodean, de forma que pueda explorar (y no explotar) las culturas en las que estoy inmersa.
Así que, ¿por qué deberías dedicar parte de tu viaje a hacer un voluntariado? Tal y como señaló magistralmente el Dr. Seuss, “tenemos un cerebro en nuestra cabeza y pies dentro de nuestros zapatos, podemos dirigirnos en la dirección que escojamos”. Somos una generación lo suficientemente afortunada como para que viajar sea un hobby. No debemos olvidar que hace tan solo unas décadas viajar a otro país era algo que solo se podía vislumbrar en los libros (buf, ¿te lo imaginas?), por lo que es importante viajar de forma sostenible dando siempre algo a cambio. Algo que no solo ayude a la comunidad local, sino que también (y debemos cruzar los dedos) nos permita seguir viajando durante muchos años.
¿Te apuntas? Entonces sigue leyendo estas 12 razones por las que hacer un voluntariado te ayudará a ser un viajero más responsable con la sociedad.
1. El voluntariado te dará perspectiva

A menudo es fácil que nos sintamos atrapados por las cosas mundanas de la vida diaria, por esa presentación de trabajo que te quita el sueño, aquella fiesta a la que no te invitaron, esa foto que desearías no haber subido nunca a Instagram… Todas esas cosas que hacen que tu estómago se revuelva en un momento dado, parecerán triviales en cuanto te hayas alejado y tomes cierta perspectiva que arroje un poco de luz a la situación.
Ninguno queremos que dentro de 10 años nuestra vocecita interior nos recuerde que hemos pasado demasiado tiempo preocupados por cosas insignificantes. Hacer un voluntariado nos da la posibilidad de desconectar de las pequeñeces diarias para que al volver apreciemos todas las cosas buenas que tenemos. Y eso, a fin de cuentas, ¡es algo muy, muy bueno!
2. Aprenderás a vivir de forma sencilla

Cuando te rodeas de gente que no tiene mucho, empiezas a preguntarte si realmente todas esas cosas “imprescindibles” eran de verdad importantes. A la gente local no le importa si el top que llevas puesto es de una tienda molona que vale un ojo de la cara o si tienes el último iPhone. Cuando te quedas con lo ESTRICTAMENTE necesario, te das cuenta de que en realidad es muy poco. Esto puede llegar a ser extremadamente liberador cuando vuelves, ya que le das menos importancia a las cosas y más importancia a la vida. Yo acabé dando mi ropa, zapatos y cosas varias a tiendas de beneficencia cuando volví de mi último viaje de voluntariado en el extranjero (y para tu información, si hace más de 6 meses que no te pones algo, probablemente sea el momento de deshacerte de ello).
3. Aprenderás nuevas habilidades a toda velocidad

Desarrollo del lenguaje, gestión de proyectos, enseñanza, construcción… Estas son solo algunas de las habilidades que puedes aprender mientras estás de voluntario en otro país. A diferencia de cuando aprendes como oyente en una clase sin más, aquí aprenderás con tu propia experiencia, por lo que pillarás las cosas mucho más rápido que en casa. Incluso puede que acabes dominando habilidades que nunca te habrías imaginado (¡quién hubiera pensado que yo iba a ser una escayolista tan buena! Yo no, eso seguro…)
4. Averiguarás lo que es importante para ti

📷 Christel Andrieu
Si no estás seguro de estar en el camino correcto en la vida (¿de verdad alguien lo está?), tener la oportunidad de hacer un voluntariado puede ser un modo natural de averiguar lo que te importa. Alejarte de influencias como la familia o los amigos puede darte el espacio mental que necesitas para averiguar lo que es correcto para ti y qué quieres hacer con tu vida.
De hecho, las presiones modernas de la sociedad a menudo hacen que nos sintamos obligados a seguir un camino profesional concreto sea como sea. Hacer un voluntariado en otro país puede ayudarnos a alejarnos de esas presiones de forma que podamos lidiar con ellas a nuestro regreso.
5. Experimentarás una nueva cultura por completo

Nunca conoces un sitio hasta que has vivido allí. Si haces un voluntariado que incluya alojamiento (si no, busca un hostel) podrás meterte de lleno en las vidas y la cultura de los que te rodean. Desde la mañana hasta la noche estarás viviendo y respirando en una cultura que es diferente a la tuya, algo que no se puede vivir desde el confort de un autobus turístico.
Aprender a conocer otra forma de vida poniéndote en los pies de otros seres humanos te abre los ojos, oídos y mente, al mundo que te rodea. Comerás como uno más, dormirás como uno más, beberás como uno más… lo que en mi caso, cuando estuve de voluntaria en África, se tradujo en comer plátanos para desayunar, plátanos para comer y plátanos para cenar 🍌.
6. Conocerás a gente maravillosa en los lugares de acogida

La bienvenida de la gente local en las ciudades donde me acogieron, no se pueden comparar con ninguna otra (amabilidad infinita, felicidad, agradecimiento…). Cruzar tu camino con el de otras personas con las que de otro modo nunca lo harías es, para mí, la razón más poderosa de todas para hacer un voluntariado en otro país. Es cierto que en un hostel probablemente también encuentres una atmósfera de “tribu” y comunidad, pero las personas únicas que conoces mientras eres voluntario son razón suficiente para que quiera volver a meterme en un avión y repetir la experiencia.
7. Conocerás a otros voluntarios que piensan de forma muy parecida a ti

No hay duda de que una parte de los miedos que giran en torno al voluntariado en un nuevo país tiene que ver con la idea de sentirse solo. Estás muy lejos de casa y en una situación poco familiar que puede hacer que eches de menos el confort del hogar. Pero piensa que formar parte de un proyecto de voluntariado puede ser una de las mejores maneras de conocer a personas que piensan de forma parecida a ti y que también hicieron las maletas para hacer lo mismo que tú.
Ya tenéis algo en común (una misión compartida para ayudar a los demás) y estáis trabajando colectivamente por un bien mayor. Vais a recargar energías, conectaréis y os mezclaréis con otra gente rápidamente (después de todo, estáis en este viaje de autodescubrimiento juntos y puede que os hagáis amigos para siempre).
8. Tus futuros empleadores valorarán tu experiencia

Dedicar tu tiempo a algo que no seas tú, muestra compasión, buena ética y una mente abierta. Todas ellas son capacidades que pueden darte ventaja frente a otras personas y ayudarte al volver a casa, a conseguir ese trabajo que tanto querías. Durante el voluntariado vas a tener que pensar de acuerdo a las circunstancias y aprender a tomar la iniciativa, algo que es difícil de transmitir a través del currículum cuando quieres conseguir una entrevista. Sin embargo, si mencionas el voluntariado en un informe personal, por ejemplo, es una manera sutil de decir “me importa el mundo y de forma similar me importará este trabajo”.
9. Tus niveles de confianza estarán a tope

Hacer un voluntariado en otro país te lanza directamente a la acción. Un viaje así puede implicar que estés de pie frente a una clase en Ghana enseñando a niños pequeños el alfabeto inglés, o que tengas que ayudar en un centro de rescate y rehabilitación de vida salvaje en el Amazonas ecuatoriano. No hay tiempo para estar nervioso cuando tienes entre manos asuntos más importantes que resolver, por lo que tener confianza se convertirá en algo natural.
10. Empezarás a aceptar lo inesperado
Aceptémoslo. La rutina diaria de 9.00 a 17.00h puede llegar a ser tan monótona, que cuando ocurre algo inesperado estamos poco preparados para afrontarlo. Formar parte de un proyecto de voluntariado te alejará lo más posible de esa rutina, algo que podrá influir positivamente en tu vida al volver, ayudándote a lidiar con las cosas inesperadas.
11. Aprenderás a adaptarte rápidamente

Al igual que el camaleón se camufla de un árbol a otro, empezarás a adaptarte de una tarea a otra cada vez con mayor facilidad. Normalmente un viaje de voluntariado no será una navegación tranquila, pues a medida que las necesidades de la comunidad local vayan cambiando, tendrás que ir amoldándote.
12. Es un trampolín para viajar y viceversa

Viajar de un país a otro, sin más, puede ser la bomba. Pero si además hacemos un voluntariado eso puede darle sentido al viaje y viceversa. Para muchos, hacer un voluntariado también puede ser una forma de explorar más a fondo un país. Y es que no es difícil escaparse unas pocas semanas al final del voluntariado para ver tanto como puedas del país (la excusa perfecta para ir echando un vistazo también a nuestros hostels).
Pero recuerda siempre lo más importante, ¡no todas las experiencias de voluntariado son iguales! El motor que nos lleva a emprender cualquier viaje como voluntarios es y debe ser siempre el ayudar a las comunidades y aportar algo positivo de forma responsable. La mala reputación que está surgiendo en torno al turismo de voluntariado se debe a la falta de programas responsables y a su extrema comercialización.
Es absolutamente vital que escojas un proyecto que suponga una mejora en la comunidad y que la parte que tú aportes sea transformadora de verdad, no destructiva.
¿Dónde hacer un voluntariado?
Se puede optar por voluntariados que coordinan asociaciones privadas o por campos de trabajo internacionales financiados por el Gobierno. Esto depende del país donde vivas y de la edad que tengas.
Puedes investigar en internet sobre las opciones que ofrece tu país. En España, por ejemplo, a través de tu Comunidad Autónoma, el Injuve, ofrece esta oportunidad a más de 700 españoles de entre 18 y 30 años a realizar proyectos de voluntariado de unos quince días de duración en diferentes países del mundo.
Por otro lado, el programa de Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) desarrolla programas de 2 a 12 meses para personas entre 17 y 30 años. Estos cubren prácticamente la totalidad de los gastos de transporte y de manutención (incluyendo un dinero de bolsillo para gastos), y se pueden realizar tanto dentro de la Unión Europea como en otros países.
Otras asociaciones privadas como Cooperatour, organizan viajes solidarios y voluntariado internacional en América Latina y Asia. Y en el portal hacesfalta.org podrás encontrar las oportunidades de voluntariado y de empleo que las ONG publican en su web.
En páginas como Wwoof y Workaway, es muy fácil encontrar un proyecto de voluntariado contactando directamente con las personas en el país que quieras visitar, sin intermediarios de por medio. Pero con estas últimas ten más cuidado y lee bien las referencias antes de aceptar y viajar a ningún lugar. Algunos de los programas afiliados tienen poco de voluntariado y más bien se trata de empresas o particulares que quieren aprovecharse de mano de obra barata o gratis.
Por último, advertir que un voluntariado no se decide de un día para otro, es una decisión que se medita y, sobre todo, se planea con tiempo. Los programas de voluntariado estatales requieren una inscripción de meses de anticipación, muchos como el SVE incluyen una preparación. Las vacaciones de turismo voluntario también se planean con tiempo ya que estas cuentan con unas pocas plazas que se reservan con antelación.
Esperamos que esta información te sea útil y que con tu ayuda, consigas que el mundo sea un poquito mejor.
¿Has participado en alguna experiencia que quieras compartir con nosotros? ¿Conoces alguna asociación en tu país que se dedique a eso? ¡Déjanos un comentario aquí abajo!
Sobre la autora
Jen Gale vive en Londres y ha sido voluntaria en África y Centroamérica durante un tiempo. Es una apasionada de los viajes en equipo con proyectos de voluntariado y quiere animar con su experiencia a otros a hacer lo mismo.
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