¿Te da miedo viajar solo? Te explicamos por qué no deberías…
Cuando les conté por primera vez a otras personas que me iba a dar la vuelta al mundo, la primera pregunta que casi SIEMPRE me hacían era: «¿Con quién?». Cuando les respondía que viajaba sola, recuerdo que me llovían miradas de lástima, expresiones de miedo y numerosas preguntas llenas de inquietud. Sí, soy una mujer que viaja sola. Por elección propia. ¡Y no, no tengo miedo! He aquí por qué…

Libertad, no soledad
Viajar sola significa tener la libertad de poder cambiar mi itinerario en cualquier momento. Significa dormir cuando quiero, explorar cuando quiero, comer cuando y lo que quiero, y nunca tener que dar explicaciones a alguien cuyo horario parece chocar con el mío. Las únicas concesiones que tienes que hacer dependen de tus propios valores y normas (o, a veces, de tu bolsillo).
Creo que muchas personas tienen ideas diferentes de lo que realmente significa viajar para ellas. Cuando viajo sola, no me quedo todo el día aburrida en la alberca de un hotel por mi cuenta, y obviamente no salgo a correr sola de noche por vecindarios poco seguros y sin iluminación. ¡Cuando viajo sola, en realidad rara vez estoy sola! Estoy aprendiendo constantemente de la gente maravillosa con la que me cruzo mientras viajo, y de hecho me resulta mucho más fácil conocer a esa gente en un viaje en solitario.
Solo hace falta pasar una noche en un albergue para conectarse con otros viajeros. Ya sea que salgas a hacer turismo o te relajes tomando una cerveza local, siempre hay alguien nuevo con quien conocer.

El género no debería ser un problema
Como ya sabes, soy mujer y, por lo tanto, en algunas situaciones puedo ser más vulnerable que un hombre. Sin embargo, a lo largo de mis viajes me he sentido segura, y nada me ha impedido lanzarme a nuevas aventuras. Unirme a redes de viajeros y seguir blogs (como este) me ayuda a mantenerme segura e independiente, ya que me brindan un montón de consejos de viaje confiables. Para cualquiera, hombre o mujer, lo más importante de viajar es ¡SIMPLEMENTE EMPEZAR!

Solo tienes un enemigo
Si viajas solo, solo tienes un enemigo real: tú mismo. A menudo dejamos que se cuelen las dudas, el cansancio y las frustraciones, y cuando viajas en solitario, ¡eso puede ser difícil de soportar! Corro mucho y he aprendido que, para mí, es una especie de terapia. Me da tiempo para ordenar mis pensamientos y recargar mi mente y mi alma. Darme cuenta de esto valió su peso en oro y me ha permitido aceptar mi tiempo a solas como algo positivo.
Regalarte un tiempo de descanso para recargar energías es algo muy poderoso, y no te arrepentirás.

Ama el mundo
¡Podría seguir escribiendo por horas porque estoy absolutamente enamorada de viajar sola! Sé valiente, deja ir esos miedos y da el primer paso. Rápidamente te darás cuenta de lo bueno que es para tu alma y de lo enriquecedor que es compartir el camino con gente de todo el mundo. ¿Necesitas ayuda para conocer gente nueva? Echa un vistazo al video a continuación.
Sobre la autora:
Laura, de 28 años, renunció a su trabajo en Alemania y desde entonces ha estado viajando por el mundo. Sigue sus aventuras en su blog: Placelesso enInstagram.