Brik, cuscús y mucha harissa
La comida tunecina es la más picante del norte de África, gracias a la harissa, la pasta de chile que se sirve con pan en casi todas las comidas. Empieza con un brik, un pastelito frito y crujiente que suele llevar un relleno de huevo, atún y perejil, y que cuesta entre 1,5 y 2,5 TND en un puesto callejero. Cómelo con cuidado: la yema debe estar aún líquida.
El cuscús es el plato nacional, sémola cocida al vapor con cordero, pescado o verduras, y un plato en un restaurante local cuesta entre 8 y 15 TND. El lablabi, una sopa de garbanzos que se vierte sobre pan con comino, harissa y un huevo, es el desayuno económico y sustancioso por excelencia, con un precio de entre 3 y 5 TND. El ojja, huevos cocinados en una salsa picante de tomate y pimiento, a menudo con merguez, es otro de los platos favoritos.
Las ensaladas son buenas: la «salade méchouia» consiste en pimientos asados, tomates y ajo machacados con aceite de oliva, y el aceite de oliva tunecino es excelente. En la costa, el pescado a la parrilla es fresco y barato. Para picar, prueba el «fricassé», pequeños bocadillos fritos de atún, huevo y aceitunas.
Los dulces son una especialidad. Kairouan es famosa por el makroudh, pasteles de sémola con dátiles, y Sidi Bou Said por el bambalouni, buñuelos azucarados. El té a la menta se suele servir con piñones.
El alcohol es legal y se puede adquirir. Celtia es la cerveza nacional, el vino tunecino tiene una buena relación calidad-precio y la boukha es un licor fuerte de higo. Los supermercados no venden alcohol los viernes, y la venta está restringida durante el Ramadán fuera de los complejos turísticos.